Mi intención es compartir con vosotros articulos relacionados con el apasionante imperio romano, espero que tambien os apasione( estoy abierto a sugerencias).Hay un blog paralelo sobre LA BATALLA DE MUNDA
domingo, 31 de enero de 2010
sábado, 30 de enero de 2010
TRAJES ROMANOS

A diferencia de los griegos, los hombres romanos llevaban ropa interior, hecha generalmente de lino: el subligar o subligaculum era como unos calzoncillos utilizado en tiempo antiguos, pero que en época clásica quedó limitado a los obreros. La subucula era una túnica interior con la que los romanos incluso dormían.
Las mujeres también llevaban subligar y subucula, y además, como las mujeres griegas, utilizaban una banda de tela para sujetar los pechos, la fascia pectoralis.
LA TÚNICA

Vestido normalmente de lana formado por dos piezas de tela cosidas juntas y ceñido con un cinturón. Los hombres llevaban la túnica hasta las rodillas por la parte frontal y más larga por detrás: las mujeres llevaban la túnica hasta el talón.
El ornamento más usual de la túnica era una banda de púrpura, el clavus, que también indicaba la clase social de quien la llevaba, y una túnica muy especial era la palmata que lucían los generales triunfadores en los desfiles.
Las túnicas no tuvieron mangas hasta épocas tardías; se dice que el emperador Augusto, muy friolero, usaba varias túnicas, una sobre otra, a fin de evitar el frío.
LA TOGA
Como era el traje oficial romano no podían llevarla ni los extranjeros ni quien había perdido el derecho de ciudadanía. Era una gran pieza de lana de forma y tamaño no definido del todo, aunque se ha llegado a establecer que podría tener forma de elipse y llegaría a medir alrededor de 4,60 metros de anchura por 2,75 de altura.

La parte central de la toga formaba una serie de pliegues que se llamaba sinus por la parte baja de la cintura y nudus o umbus por la parte de arriba.
Lo que sí nos han contado los escritores romanos es la dificultad de colocarla y la incomodidad de quien la llevaba; pero se trataba del traje oficial y debía llevarse siempre en público. Reproducimos una descripción de la forma de colocar la toga:
“La tela se doblaba en dos partes desiguales en sentido de la longitud; se hacía bajar por delante un borde desde el hombro izquierdo en doble y, después de dar la vuelta por debajo del brazo derecho, lo que quedaba también se tiraba sobre el hombro izquierdo”.


Según el ornamento de la toga se llamaba de diferente manera:
• Pura, de un solo color, blanco o crema, característica del ciudadano común.
• Pratexta, con una franja de color púrpura de diferente anchura según la dignidad de quien la lleva. Era la toga propia de los magistrados y de los niños y niñas menores de 16 años.
• Candida, totalmente blanca, característica de los “candidatos” a las magistraturas.
• Pulla, toga marrón, gris o negra, propia del luto.
• Picta o palmata, de color púrpura y decorada con oro es la toga que llevaban los generales en los desfiles de triunfo.
• Trabea, de diferentes colores con franjas púrpura, la llevaban los augures, sacerdotes encargados de predecir el futuro.

LA STOLA Y LA PALLA
La stola era el traje que la mujer romana casada llevaba sobre la subucula; era largo hasta los pies y se ceñía con un cordón por las caderas y con un cinturón bajo los pechos, la zona. Se dice que podía estar decorado con una banda de color púrpura; en época posterior a la clásica fue sustituida por la túnica delmatica, una túnica muy elaborada que también llegaron a utilizar los hombres en lugar de la toga.
La palla era un manto, evolución del himation griego, que las mujeres utilizaban cuando salían en público, habitualmente cubriéndose lo cabeza.


-matrona con estola y palla-
OTROS VESTIDOS
Otros trajes usuales entre los romanos fueron: el pallium, similar al himation griego y mucho más cómodo que la toga (las mujeres lo llevaban sobre la cabeza como señal de viudez). La lacerna era un manto similar a la clámide griega y se hizo muy popular. La paenula, un manto cosido que se ponía sobre los hombros, servía para los viajes y cuando hacía mal tiempo. El contacto con los galos hizo que algunos plebeyos utilizaran los brachae, una especie de pantalón.
El sagum y el paludamentum eran capas militares de colores oscuros y rojizos, aunque el último lo llevaban los generales. Otro tipo de capa era el cucullus, manto con capucha similar a la caracalla, una capa talar que dio el cognomen al emperador M. Aurelio Antonio “Caracalla”.

- emperador con paludamentum –
sábado, 23 de enero de 2010
miércoles, 20 de enero de 2010
BOUDICA, LA REINA GUERRERA DE BRITANIA.
La gran heroína de los británicos nació entorno al año 30 d.C. en algún lugar de la tierra de los Icenos, tribu de origen celta que se distribuía por la región de Anglia del Este (actuales Norfolk y Suffolk). Los Icenos eran aguerridos guerreros cuyas armaduras estaban remachadas en oro, peleaban desnudos y precedían sus ataques con trompetas. Combatían pintados de azul con glasto, que aparte de aterrorizar a los enemigos, las cualidades antisépticas del glasto, ayudaban a prevenir la infección de las heridas.
Boudica, también fue conocida por el nombre latinizado de Boadicea, Buduica y Bonduca, aunque Boadicea es un error de trascripción del manuscrito de Tácito al ser copiado en la Edad Media, originalmente su nombre era Boudica, cuyo significado es “Victoria”.
Tácito en los “Anales” y “La vida de Julio Agrícola” y Dión Casio en “Historia romana”, coinciden en afirmar que la reina Boudica probablemente nacida en el año 26 d.C. destacaba por su altura, su mirada feroz, su voz áspera, su cabello rojizo hasta la cintura, y por vestir con una túnica muy colorida, un grueso manto ajustado y un largo collar de oro.
Dión Casio nos cuenta además que “poseía una inteligencia más grande que la que generalmente tienen las mujeres” y que “Siempre que hablaba, sostenía una lanza con la mano para aterrorizar a cualquiera que la contemplase”.
Miembro de la predominante elite aristocrática de Icena, recibió una buena educación acorde a dicha posición social. En el año 48 d.C. se casó con el rey de esta tribu celta, Prasutagus, con quien tuvo sus dos únicas hijas.
Las tierras de los Icenos en su principio no fueron invadidas por los romanos debido a que Prasutagus se alió con Roma durante la conquista de Britania por el emperador Claudio en el año 43 d.C. Claudio ordenó esta invasión para conseguir un triunfo resonante ante Roma esperando obtener gloria militar que aumentase su reputación, así como obtener las famosas riquezas de la isla que llenarían de nuevo las arcas imperiales tras el despilfarro de su predecesor en el cargo, Calígula. Cabe decir que la primera invasión de Britania por los romanos fue ordenada por Julio césar en el año 55 a.C.La justificación del envío de las tropas fue la petición de ayuda efectuada por el rey Verica, aliado de Roma, en contra de Togodumnus y Caracatus, que se habían constituido en una amenaza y una opresión para el rey Verica. Para la invasión fueron enviadas las legiones IX Hispana, II Augusta, XIV Germana y la XX Valeria Victroix bajo el mando de Aulus Plautius, las cuales consiguieron la victoria haciendo que se rindieran 11 reyes locales en el año 43 d.C.
Prasutagus hizo coheredero de su reino al emperador romano, junto con sus dos hijas, de esta manera pensaba preservar su linaje, para la ley romana la herencia sólo era a través de la línea paterna.Era normal que Roma gobernase algún territorio difícil y aislado de sus fronteras por medio de reyes dependientes de Roma; estos reyes eran conocidos como reyes clientes.
Esta forma de actuar con el testamento de un rey cliente era muy habitual durante el Imperio Romano. Se dejaba ser independiente durante su vida al rey cliente y éste dejaba en testamente sus territorios a Roma. Ejemplos de esta práctica fueron la anexión de las provincias de Galacia y Bitinia.
A la muerte de Prasutagus su linaje fue ignorado, Nerón recibió su parte de la herencia, pero los romanos ignoraron a las hijas del rey Prasutagus, apropiándose de todos sus bienes, anexionándose sus tierras y tratando como esclavos a los nobles de la tribu.
Roma creía que la deuda que Prasutagus había adquirido con el Imperio Romano, debido a que había vivido lujosamente y había hecho que el reinado Iceno prosperara enormemente, pidiendo prestado dinero a los romanos, dejaba a sus súbditos ligados a esa deuda, y por consiguiente consideraron que las tierras de los Icenos tenían que pasar a ser propiedad romana como pago de dicha deuda. Boudica, la entonces reina, no pudo reunir el dinero y se negó a hacer efectivo el pago.
Su negativa provocó que el procurador Cato Deciano, encargado de velar por los asuntos financieros del emperador, enviara varias unidades legionarias para que arrasaran la región. Dión Casio narra que los romanos, incluido Séneca el Joven, tomaron esclavos como pago de la deuda y Tácito en los Anales nos explica que:
“Fue como si Roma hubiese recibido todo el país como regalo. Todos los jefes fueron desposeídos de sus propiedades ancestrales, y los familiares del rey fueron esclavizados (…) mientras los centuriones saqueaban el reino, sus esclavos rapiñaban la residencia regia como si fuera un botín de guerra”
Boudica protestó amargamente, y después de todos sus esfuerzos fue sacada del palacio, desnudada en público y azotada por haber incumplido el pago de la deuda. A continuación, ignorando toda decencia, ley y sentido común, los oficiales y soldados romanos violaron a sus hijas, las herederas del reino. Con este acto seguramente imposibilitaban que las muchachas pudieran casarse y así agotaban la línea hereditaria.
En el año 60 d.C. o 61 d.C. mientras los romanos bajo el mando de su gobernador Cayo Suetonio Paulino estaban ocupados en una campaña contra la isla de Mona (Anglesey), refugio de Britanos rebeldes y gran centro druídico, los desairados Icenos junto a los Trinovantes y otras tribus, convocadas por la reina Boudica, conspiraron para levantarse unidas contra los romanos, eligiendo a la misma Boudica como líder de las tribus.
Boudica usando métodos de adivinación realizó una ceremonia en la que extrajo de los pliegues de su vestimenta una libre (animal sagrado para los britanos) liberándola. Interpretando la dirección en que corría la liebre invocó a Andraste, la diosa celta de la victoria, enardeciendo así aún más el ánimo de los insurrectos.
Dión Casio, en “Historia”, pone en boca de Boudica un largo discurso que, aunque inventado, si sirve para hacernos una aproximación de los sentimientos de los britanos hacia Roma.
¿Habrá algún trato suficientemente vergonzoso o doloroso que no hayamos sufrido desde que los romanos llegaron a Britania? ¿No es cierto que se han apoderado de casi todo lo que teníamos, y luego nos han obligado a pagar impuestos por lo poco que nos quedaba? ¿Acaso no pagamos impuestos hasta por nuestros propios cuerpos, y además debemos poner estos mismos cuerpos al servicio de los romanos para arar y cuidar de sus campos? Hubiera sido mejor si nos hubieran hecho esclavos de una vez, pues al menos hubieran acabado con nuestra obligación de pagar rescate por nosotros mismos cada año. O mejor aún, podrían habernos matado de una vez y haber terminado con todo.”
Con su liderazgo sobre varias tribus britanas, entre cien mil y doscientos treinta mil guerreros se unieron y avanzaron hacia la Castra de Camulodunum (la actual Colchester), fortaleza romana situada en la antigua capital de Trinovantia. Los habitantes locales, resentidos con los soldados romanos por erigir un templo a Claudio a sus expensas y hartos del maltrato continuo a que eran expuestos por los legionarios veteranos establecidos en la ciudad, no hicieron nada para defenderlos y sabotearon las obras de fortificación y defensa que levantaban los romanos ante la llegada del ejército rebelde. Los soldados veteranos, pidieron refuerzos al procurador Cato Deciano, que sólo envió 200 auxiliares militares. El ejército de Boudica, cayó sobre la ciudad y la destruyó, los últimos defensores romanos fueron sitiados en el templo durante dos días hasta que finalmente fueron exterminados.
La legión IX Hispana, al mando de Petilio Cerial, fue enviada contra el ejército de Boudica en Camulodunum, pero cayó en una emboscada de los rebeldes Icenos, quienes los desbarataron por completo, matando a dos mil quinientos legionarios.
Entonces Boudica se dirigió entonces hacia Londinium. Suetonio Paulino logró llegar a la ciudad, y una vez allí descubrió que el culpable de todo, el procurador Deciano, se había formado su propia opinión sobre las posibilidades del ejército romano y ya había tomado un barco con rumbo a la Galia. Londinium no estaba fortificada y no estaba preparada para la defensa militar. Este fue el motivo por el que el gobernador Suetonio, ante la imposibilidad de defender la ciudad y desoyendo las reclamaciones de sus habitantes pidiendo la presencia de las tropas romanas, se retiró, dejando que Boudica incendiara y matara en masa a gran parte de la población rezagada y dejada a su suerte por los soldados romanos. Los que se atrevieron a combatir fueron despedazados y sufrieron las muertes más atroces. Boudica y su ejército no dejaron ni a los animales de trabajo a salvo, que una vez usados para conducir a los vencidos a los lugares de sacrificio, eran también degollados.
“Boudica no estaba interesada en hacer prisioneros o solicitar un rescate por ellos o ningún otro comercio de guerra. El enemigo fue atacado con matanzas, patíbulos, fuego y crucifixiones, como hombres que se cobraban la venganza que podían antes de que cayese sobre ellos el justo castigo” Tácito, "Anales".
Dión Casio es aún más gráfico en su relato:
“Aquellos que fueron llevados prisioneros por los britanos se vieron sometidos a todas las formas conocidas de atrocidad. La peor y más bestial atrocidad cometida por sus captores fue la siguiente. Colgaron desnudas a las mujeres más nobles y distinguidas, les cortaron los pechos y se los cosieron a las bocas para que parecieses que las víctimas se las comían; después empalaron a las mujeres sobre unos pinchos puntiagudos que los atravesaron todo el cuerpo. Todo esto lo hicieron acompañándolo con sacrificios, banquetes y comportamientos inmorales, no sólo en todos sus lugares sagrados, sino en particular en la arboleda de Andraste. Éste era su nombre para Victoria, y la contemplaban con la reverencia más excepcional. Dión Casio, "Historia".
Suetonio Paulino tampoco llegó a tiempo para defender Verulanium (la actual Saint Albans), ciudad que también fue arrasada por el ejército rebelde, matando sin compasión a sus habitantes, odiados por sus congéneres por su colaboracionismo para con el Imperio Romano. Por fortuna, muchos de ellos pudieron huir refugiándose cerca de los campamentos romanos.
Tras estas derrotas, Roma contaba con unos setenta mil romanos y simpatizantes a manos del ejército de los Icenos.
Tras las victorias conseguidas, Boudica y su ejército decidieron permanecer en Verulanium. Suetonio Paulino llamó entonces a todas las legiones disponibles, la XI Augusta, la XIV Germana y la XX Valeria Victroix, además de una serie de auxiliares adiestrados rápidamente. Sin embargo no se sabe bien el motivo la XI Augusta, que era la más veterana en combate no llegó a tiempo, pues su comandante Poenio Póstumo no respondió a la llamada de su superior.
Con todas las legiones posibles bajo su mando, Suetonio, presentó batalla. El ejército romano estaba en inferioridad numérica, el campo de batalla escogido por el gobernador romano era un terreno con un desfiladero con paredes en terrazas protegiendo sus flancos y una suave pendiente descendente delante de ellos, mientras que a sus espaldas tenían un espeso bosque. Esto implicaba que el ejército romano no podía ser flanqueado por los britanos, pero también implicaba que los romanos en caso de perder, no podrían huir. Era el momento de vencer o morir.
Cada uno de los líderes arengó a sus soldados. Boudica por su lado, entre otras cosas, le gritó a su ejército que entonces era formado por doscientos mil efectivos:
“...ganaremos esta batalla o moriremos! Eso es lo que yo, que soy mujer, me propongo hacer. Que los hombres vivan esclavos si lo desean...”
Suetonio, a su vez exclamó:
“...no temáis su espíritu rebelde. Su audacia nace de su temeridad, pero sin las armas ni la disciplina...Somos romanos y hemos conquistado el mundo gracias a nuestro valor...”
Cuando la infantería britana se dispuso a avanzar, Suetonio mandó formar a la parte media de la infantería ligera haciéndola avanzar a paso rápido, formando así una cuña respaldada por la infantería pesada y los auxiliares. De la poderosa cuña brotaban las puntas de las lanzas que atravesaban el cuerpo de los desprotegidos Icenos, que eran rematados después por las espadas romanas.
Los Icenos que esperaban un combate cuerpo a cuerpo, intentaron reorganizarse, pero mucho más indisciplinados y desordenados que los romanos para cuando consiguieron organizarse en un grupo para atacar, fueron sorprendidos por la caballería romana que los masacraba sin piedad.La cuña romana llegó hasta los carros de los bárbaros, donde masacraron a las mujeres y niños, haciendo que los Icenos se desmoralizaran y perdieran toda perspectiva de la batalla.
Los romanos obtuvieron la victoria, y persiguieron a los Britanos que huían. En el campo de batalla quedaron los cuerpos de ochenta mil Icenos y apenas cuatrocientos romanos. Boudica, tras esta derrota, para evitar ser atrapada por los romanos, se suicidó con veneno. No se conoce la suerte que corrieron sus hijas, pero probablemente murieron junto a ella.
Según se cuenta, los rituales funerarios de Boudica fueron fastuosos y dignos de la gran guerrera que fue. Hoy en día se sigue desconociendo el paradero de su tumba, cosa que fomenta aún más su leyenda.
“[Ella] se vengó de los soldados romanos matando a una legión entera, pero tras una masacradora batalla, donde Boudica tenía una cantidad de luchadores (y también mujeres y niños) 4 veces mayor que las del general Romano Suetonio, no pudo contra su ingeniosa táctica estratégica, y la batalla fue una auténtica carnicería de britanos.[...] y Boadicea se mató para evitar la captura y la desgracia.” (Tácito, citado en The Woman’s Encylcopedia of Myths and Secrets, de Barbara G. Walker.)
Durante la Edad Media, la leyenda de Boudica fue casi olvidada, pero llegado el siglo XIX, fue recuperada y ensalzada. Los historiadores británicos recordaron que Boudica significaba “Victoria” con lo que la reina de los Icenos compartía nombre con la reina Victoria, que gobernó un imperio más basto incluso que el de Roma.
Los británicos, olvidándose de los hábitos salvajes y las masacres y torturas ordenadas por la reina Icena, la convirtieron en heroína nacional y en 1905, fue erigida una estatua de Boudica, triunfante subida en su carro. Esta estatua se alza junto al Tamesis, frente al Parlamento británico, en Londres, la ciudad que convirtió en cenizas. La estatua fue erigida como símbolo del sentimiento de libertad del pueblo de Britania en un momento tan crucial para los moradores de la vieja Alvión (nombre con el que era conocida Britania).
FUENTE: IDVS, IMPERIO ROMANO.
sábado, 16 de enero de 2010
MEDIOS DE COMUNICACION
Hay registros de actas de noticias aparecidas alrededor del 131 a.C. pero no fue hasta el año 59 a.C. que este boletín informativo con los acontecimientos oficiales se empezara a redactar de forma periódica.
Inicialmente, el “Acta Diurna” publicaba resultados legales y edictos, pero posteriormente no solo informaba sobre edictos, sino también noticias de sociedad como bodas, nacimientos, muertes legales, sucesos y rumores de interés popular. También aparecían algunos avisos publicitarios, como, por ejemplo, ventas de grandes lotes de esclavos.
Era realizada por los “Diurnaii”, que serían el equivalente a los protoperiodistas actuales.
Para evitar falsificaciones o alteraciones eran realizadas en metal o piedra, desafortunadamente ninguna acta sobrevivió el paso del tiempo, pero se conservan copias en papiro realizadas por escribas.En sus principios solo se publicaban en Roma, pero después, los particulares realizaron copias manuscritas en papiro, pero también fueron copiadas en serie, todo o parte de estas actas, hasta el punto que se genera un cierto volumen de negocio con el reparto de estas copias por todas las provincias, extendiéndose así por todo el Imperio. Estas copias eran vendidas en establecimientos públicos, aparte de ser colocada en tablones por todas las ciudades.
Uno de los grandes instigadores de estas copias fue Cicerón. Consciente del valor de la información como instrumento de poder, Cicerón se rodeó de buenos informantes que le mantuvieran al tanto de lo más importante cuando él no estaba en la ciudad imperial. Existen varias cartas de M. Celius Rufus, un plebeyo que fue corresponsal de Cicerón en Roma mientras él era Cónsul en Cilicia. Seguramente todos los cargos públicos establecidos fuera de Roma mantuvieron corresponsales similares.
El éxito del “Acta Diurna” era importante y la información que aparecía, era controlada por el poder, adaptando las noticias a los intereses políticos de sus editores, convirtiéndose así en un gran medio propagandístico del mismo poder.
Bajo el mandato de Julio César también se hizo público el “Acta Senatus”, un boletín privado donde se recogía la información realizada por el Senado. De este modo las noticias del Senado podían ser revisadas por un público en general.
También existían otras formas de comunicación en la antigua Roma, los “Praeco” eran pregoneros que recorrían la ciudad comunicando noticias oralmente. Existieron también otra clase de pregoneros, como los “Strilloni” que comunicaban información y publicidad comercial y los “Subrostani” que vendían la información que poseían, como lo hacen las agencias de noticias actuales. Eran los “Subrostani” según cuenta Horacio, “quienes completaban la información para los interesados, las noticias sólo sugeridas o calladas o breves de las actas públicas, y hasta fueron, probablemente, autores de libelos, a encargo, por ejemplo, de Tibero”
Otras publicaciones romanas eran los “Annales Maximi”, donde se recogía lo más importante que había ocurrido durante el año: actos de poder, batallas ganadas, conquistas, logros… Después apareció el “Acta Pública”, que trataba sobre logros comerciales, nuevas legislaciones… muy parecido a los “Annales” pero cambiando de periodicidad.
A pesar de todas las publicaciones aparecidas, en Roma, no existía la libertad de información, debido a que el poder controlaba todos los medios de comunicación.
De los grandes nombres que nos ha dejado Roma como por ejemplo, Virgilio, Horacio… la gran mayoría de ellos trabajaba para el poder y los disidentes, como por ejemplo, Ovidio que puso en cuestión el poder imperial, eran castigados.
Algunos libros publicados, como por ejemplo los libros de magia, estaban prohibidos y eran quemados todos los ejemplares que se encontraban.
También los libros de profecías estaban prohibidos, pues eran considerados una forma de censura al poder. Todo el que no respetaba la figura imperial era castigado con la pena de muerte. En la Edad Media el género periodístico usado en Roma fue abandonado totalmente.
viernes, 8 de enero de 2010
EL COSTE DE LA VIDA EN EL IMPERIO ROMANO:
Según unas tablillas encontradas en Pompeya donde aparece la lista de la compra de una familia de dos miembros y un esclavo -posiblemente artesanos- el gasto medio en alimentación diario sería unos seis sestercios. Bien es cierto que el menú no era pantagruélico, sino más bien frugal, consistente en pan, vino, verduras, queso y dátiles. Juvenal nos dice que un zapatero come cebolletas y morro de cerdo hervido. Según Marcial, una familia pobre se alimenta de gobios, cebollas y queso. Pan negro mojado en un tazón de caldo y coles podría ser un ejemplo de menú para una familia de obreros romanos. Marcial dice que los alimentos más baratos que se vendían en las calles de Roma eran salchichas y garbanzos. Un tercio de litro de aceite constaría un sestercio y el trigo se vendía a tres sestercios el celemín (6,5 kilos). Para evitar conflictos sociales, el Estado alimentaba a más de 150.000 familias.
Los gastos en vestido y calzado rondarían los 30 sestercios ya que la túnica oscilaría hacia los 15 sestercios, al igual que los zapatos. Limpiar una túnica costaba cuatro sestercios. El alquiler en la ciudad de Roma era tremendamente caro. Unos 2.000 sestercios anuales serían el alquiler más barato en el siglo I lo que motivaba que parte de la vivienda fuera subalquilada por el inquilino a otra familia. La operación se podía repetir creando verdaderas situaciones de hacinamiento en la insulae, las casas de inquilinos que ocupaban una manzana con cinco o seis pisos de endeble construcción.
fuente: Artehistoria.
sábado, 5 de diciembre de 2009
ONAGER
El modelo estándar de máquina para lanzar piedras en el ejército romano era el llamado onager. La primera referencia a su uso aparece casualmente en la obra de Filon cuando se refiere a los aparatos necesarios para la defensa de una ciudad.
Tras 300 años de vacío en las fuentes, volveremos a encontrar referencias en la obra de Apolodoro de Damasco, ingeniero de Trajano. De nuevo desaparecerá de las fuentes hasta la aparición en escena de Amiano Marcelino y Vegecio en el siglo IV d. C. Después continuará en uso durante la Edad Media con el nombre de mangonel, hasta ser reemplazado en el siglo XII por el trebuchet, mucho más poderoso.
Amiano Marcelino es el principal historiador de referencia para comprender su funcionamiento, pues nos ha dejado la más detallada descripción de esta máquina. Se trata de una información muy corta y poco técnica pero de gran interés. Completan la documentación sobre este ingenio la obra de Apolodoro de Damasco y el Anónimo Bizantino. Estas dos obras aportan una nueva visión de la pieza a la que se le añade en su parte frontal un ariete con el fin de además de disparar poder batir las murallas.
Este sistema no parece muy lógico pues sería imposible llevar a cabo las dos operaciones sin un alto coste humano. Además, los movimientos operativos de los ingenios son muy diferentes y necesitarían una sincronización adecuada. Resultaba mucho más práctico el empleo del ariete y del onager de forma separada.
En la obra de Amiano sólo aparecen los elementos básicos del ingenio por lo que gran parte de la máquina se basa en meras suposiciones:
"En cuanto al escorpión, al que ahora llaman onagro, tiene esta forma: se labran dos palos de madera de encina o de acebo, ser curvan ligeramente hasta que parezca que forman jorobas y se les une como si formaran una sierra, perforándolos abiertamente en ambos lados. Luego, a través de los agujeros, se pasan unas cuerdas fuertes que mantengan la máquina sujeta e impidan que se desmonte".
Desde la mitad de este artefacto, se levanta oblicuamente un palo de madera, que se eleva como el timón de una carroza y se ata con gran fuerza con las cuerdas, de manera que pueda subirse y bajarse. En su parte más elevada se unen dos ganchos de hierro de los que cuelga una honda de estopa o también ganchos de hierro. Delante de esta madera se extiende un banco enorme, con tela, relleno de pajas pequeñas, que se anuda con fuertes ataduras, y está colocado sobre montones de hierba o de ladrillos, y así, cuando una máquina enorme de este tipo golpea un muro de piedra, lo destroza debido a la violencia del choque y no tanto por el peso.
Así pues, cuando estalla el combate, se coloca una piedra redonda sobre la honda, cuatro jóvenes a cada lado de la máquina tienden hacia atrás la barra a la que se le han atado las cuerdas y la extienden tanto hacia atrás que casi llega a tocar el suelo. Entonces, un encargado que permanece subido encima, de un fuerte golpe, abre violentamente el cerrojo que mantenía tensas las cuerdas de la máquina, de manera que la barra queda libre por esta violenta sacudida, golpea sobre la superficie mullida de la tela y lanza la piedra, que abatirá todo lo que se encuentre a su paso.
Esta máquina se llama tormentum, porque su mecanismo se desencadena a partir de la tensión (torqueo), y escorpión porque tiene una especie de aguijón levantado, e incluso actualmente se la denomina también onagro, porque cuando estos animales salvajes son perseguidos por los cazadores, dan coces y lanzan tan lejos hacia atrás las piedras, que llegan a atravesar el pecho de los que les siguen, o bien les rompen los huesos y les hacen reventar la cabeza." (AMIANO MARCELINO, Historia, 23, 4, 4).
De esta descripción se desprende que la máquina estaba compuesta por un resorte horizontal de torsión que se tensaba y un brazo de palanca vertical provisto de un dispositivo lanzador. Su funcionamiento era muy semejante al de una especie de honda de grandes dimensiones. Los cinco principales componentes del onager eran:
- Una base sólida de madera.
- Un brazo con una honda en el extremo para lanzar.
- Un resorte de torsión de gran alcance (madeja).
- Una cuerda y un mecanismo de torno para bajar el brazo hacia abajo
- Una barra transversal pesada con relleno para detener el movimiento del brazo cuando fuera lanzado.
El onager no era tan exacto como lo podían ser las máquinas bélicas del tipo ballista, ya que no poseía una base separada ni tampoco una junta universal que facilitara los movimientos. El principal inconveniente era que los proyectiles describían un ángulo más alto de tiro y, por tanto, era muy difícil precisar a la hora de disparar.
Es muy difícil saber cuál sería el tamaño y el peso de la máquina aunque debía ser significativamente mayor que las maquinas para lanzar piedras de dos brazos. Su peso, en función del tipo de máquina, se encontraría entre las 2 y las 6 toneladas. A causa de su elevado peso resultaba muy difícil corregir las trayectorias para apuntar a nuevos blancos, lo que la convertía en una máquina bastante estática.
Vegecio señala que los onagros se transportaban montados en carros, listos para entrar en acción en muy poco tiempo. Pero, a pesar de esta información no hay ninguna evidencia de que esto fuera así y parece que el autor confunde esta máquina con la carroballista que sí iba montada sobre un carro. Además, si tenemos en cuenta el enorme retroceso que producía esta máquina al lanzar los proyectiles, nunca podría estar montada sobre un carro de madera pues lo destrozaría al efectuar el primer disparo.
Este retroceso provocaba que la máquina tuviera que ser colocada sobre plataformas de lanzamiento con montones de césped o de ladrillos para que amortiguaran los golpes, ya que si se colocaba sobre estructuras de piedra se corría el riesgo de que las destruyera. Una de estas plataformas preparadas para ubicar un onager fue encontrada en Bremennium (Alto Rochester), un fuerte ubicado en el norte del muro de Adriano.
Mientras que en una ballista de dos brazos dos artilleros eran capaces de apuntar a un objetivo, el equipo necesario para poner en marcha esta máquina requeriría de un número mayor. El número de artilleros para hacerla funcionar sería de cinco a seis hombres aunque Vegecio sugiere que al menos harían falta once y Amiano apunta la presencia de ocho para dotar de efectividad esta máquina. Harían falta cuatro para poner el brazo desde una posición vertical hasta una horizontal, un artillero y un comandante para dar las órdenes, además de los que transportaban la munición.
"Hay también en cada cohorte otra máquina, llamada onager, que puesta sobre un carro la tiran dos bueyes. Sirve para la defensa de los atrincheramientos del campo, arrojando saetas y piedras contra los enemigos, si vienen a atacarlos" (FLAVIO VEGECIO RENATO, Epitoma Rei Militaris, Libro III, Capítulo XXV).
"El onager sirve para arrojar piedras muy grandes, según la magnitud de la máquina y la fuerza de sus nervios o cuerdas, y en general, cuanto mayor fuere, mayores piedras arroja, y con tal violencia que cada una parece un rayo. No se conocen hasta ahora máquinas de mayor impulso que estas dos… bastará añadir que los onagros no sólo sirven para matar a los hombres y caballos que alcanzan sus tiros, sino también para quebrantar las máquinas del enemigo." (FLAVIO VEGECIO RENATO, Epitoma Rei Militaris, Libro IV, Capítulo XXII).
La principal ventaja de esta máquina era su simpleza a la hora de construirla, ya que su construcción no requería de ninguna habilidad técnica. Al disponer de un solo resorte no era necesario, como sucedía en la ballista ajustar los dos resortes para que poseyeran la misma torsión. La capacidad de esta máquina aumentaba si tenemos en cuenta que podía disparar proyectiles de muy diversa forma y tamaño, no necesitando de piedras redondas para su correcto funcionamiento.
Posteriormente, en el chasis de esta máquina se dispuso transversalmente un fuerte haz de cuerdas en cuyo centro estaba insertado el extremo de una gigantesca cuchara de madera. Inicialmente la cuchara se encontraba fija en posición horizontal. El haz de cuerdas de torsión se podía tensar con ayuda de dos tornos situados a ambos lados. Si se soltaba después la fijación de la cuchara, ésta se elevaba como una palanca hasta que, al alcanzar la posición vertical, topaba con la viga horizontal, lanzando entonces hacia delante el proyectil que contenía.
domingo, 29 de noviembre de 2009
LA SEXUALIDAD EN ROMA
Un ciudadano podía tener mantener relaciones sexuales fácilmente con su esposa en casa, con un hombre en los baños, con una prostituta en un burdel, o con un esclavo, y sólo ser criticado si no era capaz de mantener cada cosa en su lugar. La moral de la sexualidad romana giraba alrededor de la idea del control.Existía una gran promiscuidad fuera del matrimonio. Ser esposa, tenía más que ver con el status social que con el placer y las costumbres dictaban que el hombre casado podía mantener tantas relaciones sexuales como quisiera. Durante la República, Cicerón declaró sin que nadie se opusiera que no había nada ilegal en el caso de un hombre que lleva a otro al campo con la intención de disfrutar de placeres eróticos.En Roma, se creía que el amor disminuía la capacidad de pensamiento racional y era visto como algo ridículo. Un beso en público de un matrimonio resultaba algo indecente pero nadie exigía a las mujeres casadas que no recibiesen visitas libremente, aunque debían mantener una serie de códigos morales y sociales determinados.El ciudadano romano recurre al sexo y a la lujuria para la realización personal, tanto masculina como femenina, puesto que la obtención de placer era el valor dominante al que se sometía todo lo demás. El adulterio y el divorcio preconizado por Ovidio en “El arte de amar” eran aceptados y practicados numerosas veces en la sociedad romana.
La homosexualidad no era condenada, se tienen múltiples referencias sobre las relaciones homosexuales mantenidas por muchos emperadores. Estas relaciones mantenían unas reglas muy precisas, en la pareja homosexual, siempre existía un amo y un sometido, siendo estos últimos generalmente jóvenes de clase social inferior o esclavos.
Los ciudadanos con más poder y más esclavos podían destinar una parte de estos para el sexo, independientemente de la edad que tuvieran y de su sexo. La esclavitud es uno de los motivos de la libertad sexual atribuida al mundo romano.
En la antigua Roma existía un amplio desarrollo de la prostitución. Catón el Viejo dice que "es bueno que los jóvenes poseídos por la lujuria vayan a los burdeles en vez de tener que molestar a las esposas de otros hombres".Las prostitutas eran educadas para la conversación y el placer, debían llevar vestimentas diferentes, teñirse el cabello o llevar pelucas amarillas y eran inscritas en un registro. En el año 1 d.C. el registro contaba con 32.000 prostitutas inscritas.Las prostitutas que estaban registradas en las listas públicas eran conocidas como Meretrices mientras que las Prostibulae ejercían su profesión donde podían, librándose del impuesto. Las conocidas como Ambulatarae recibían ese nombre por trabajar en la calle o en el circo mientras que las Lupae trabajaban en los bosques cercanos a la ciudad y las Bustuariae en los cementerios.
Las prostitutas de más alta categoría eran conocidas como Delicatae y tenían entre sus clientes a senadores, negociantes o generales. Generalmente la mayoría de las prostitutas se podían encontrar en burdeles llamados lupanares, establecimientos que contaban con licencia municipal. También se encontraban prostitutas cerca de los circos y anfiteatros o aquellos lugares donde el sexo era un complemento de la actividad principal: tabernas, baños o posadas.La mayoría de lupanares de Roma se encontraban en el Esquilino y el Circo Máximo, los más elegantes eran situados en la cuarta región. Los lupanares generalmente eran identificados en la calle con un gran falo que era iluminado por la noche, generalmente eran decorados con murales alusivos al sexo y en las puertas de las habitaciones era habitual encontrar una lista de precios y servicios. Existen referencias de algunos prostíbulos que eran frecuentados por las mujeres de las clases sociales más elevadas que acudían para mantener relaciones sexuales con chicos jóvenes.Existen muchas referencias escritas de mujeres de las familias más nobles que ejercieron la prostitución por puro placer, entre estas podíamos destacar a encontrarnos a Julia (hija de Augusto), Agripina, Mesalina (esposa del emperador Claudio).
En el siglo VI d.C. el Imperio Romano proscribió la homosexualidad. Esto se debió en gran parte a la influencia de la Cristiandad. El Cristianismo se volvió la religión de moda, del mismo modo las religiones que animaban la prostitución masculina y femenina también fueron prohibidas en el imperio. Según el cristianismo la única razón válida para el sexo era la procreación, cualquier otro tipo de sexualidad que llevara al deseo eran vistas como influencias malignas.