domingo, 13 de septiembre de 2009

EL PRETOR ROMANO:

Introducción:

La designación de "Pretor" varió a lo largo de las épocas con respecto al tipo de magistratura a la que hacía referencia. Algo ciertamente lógico si tenemos en cuenta que tras el correr de los años la estructura política-gubernamental Romana se transformó considerablemente, tomando muchas formas y matices diferentes. En un principio hacía referencia a ciertos magistrados que tenían funciones particularmente similares a las que adoptarían los cónsules con el llegar de la República. De hecho a los cónsules, en la naciente República, solía referírseles, en algunas ocasiones, como Pretores; sin embargo también nos encontramos con que en la etapa de la Monarquía, allí por los inicios de la Urbe, un Pretor era una especie de General con poderes especiales, algo ciertamente más parecido a su función final. No obstante éste artículo tratará sobre los Pretores que eran los magistrados encargados de administrar justicia en Roma y, en algunos casos, de gobernar las provincias. Gracias a los historiadores, oradores y escritores Romanos obtenemos un rico recuento de sus tareas y características. Contamos con referencias directas gracias a Cicerón, Polibio, Plutarco e incluso el mismo Sula. Sin embargo es de Tito Livio del que mayor cantidad de información podemos obtener. No solo puntual sino que en sus trabajos vemos como fue variando esta magistratura con el cambio de las épocas.


Orígenes y características:

Originalmente los Pretores eran los Generales en Jefe del Ejército Romano, aunque en tiempos de relativa calma también oficiaban de interpretes de las leyes, o jefes del tribunal. No obstante su función se alteraría y "mutaría", por decirlo de alguna manera, a una figura de peso político con el pasar de los años. El primer Pretor en ocupar el cargo bajo éstas circunstancias lo hizo en el 356 aC. Actualmente no hay dudas entre los estudiosos que la creación, o podríamos decir reinterpretación, de dicha magistratura fue impulsada por los patricios, los cules se veían a si mismos en una posición débil luego que en el 367 aC la Lex Liciniae Sextiae dictara que uno de los dos Cónsules siempre debía ser plebeyo -pudiendo ser dos plebeyos o un plebeyo y un patricio, pero nunca dos patricios simultáneamente ocupando el cargo-. No es para extrañarnos, entonces, la causa por la cual ésta magistratura, el Praetorium, estuviera sólamente abierta a patricios. Sin embargo esto así lo sería por un tiempo muy breve, ya que en el año 337 aC se abre a los plebeyos, dadas las presiones impuestas por éstos -tengamos en cuenta la puja por las magistraturas llevada a cabo por los plebeyos ricos y el Conflicto de los Ordenes. Sabiendo esto nos queda muy claro el por qué se diluye tan rápidamente el objetivo inicial de los patricios al establecer el Praetorium, que era, a cierto modo, el de instalar un magistrado que sirviera a manera de tercer Cónsul, balanceando nuevamente así la estructura de poder político Romano a favor de los patricios. Sin embargo rápidamente la función del Pretor terminaría siendo la de administrar justicia, función que pertenecía originalmente a los Cónsules -Por esto es que los Cónsules eran también llamados Iudices, jueces-. Con la instalación del Pretor, que también era conocido como collega consulibus, los Cónsules pueden dedicarse enteramente a la gobernación y el manejo del ejércitio. Bajo ésta nueva función la Pretoría logra ayudar en gran medida a nivel administrativo y de organización.En los primeros tiempos el Pretor debía gobernar bajo los Edicta -edictum-, es decir un edicto con los lineamientos propuestos, de antemano, por los cuales éste se manejaría en su cargo. Ciertamente dicha costumbre otorgaba mayor claridad y coherencia a su mandato. También ayudaba a su elección, ya que, lógicamente, el Comicio elegiría al Pretor más acorde de las necesidades reinantes del momento en cuestión .Para el año 242 aC -aunque varias fuentes indican que muy posiblemente esto ocurre en el año 246 aC- un segundo Pretor es introducido. Posteriormente, con el incremento de los territorios conquistados y la anexión de provincias, más Pretores se harían necesarios como veremos más adelante en éste mismo artículo.

Elección y privilegios:

Los Pretores eran elegidos luego que los Cónsules fueran elegidos por el Comicio Centurido -Latín: Comitia Centuriata, perteneciente a un sistema de asambleas de voto que dividía a las personas por su clase, edad y dinero. Siendo la Centuriata la más poderosa-. La edad requerida para que un Pretor ocupara su cargo era de 40 años, tal medida fue establecida por la Lex Vibia Annalis. Ya en la época Imperial el requerimiento de edad necesaria se reduce a 30 años. Con la definición del Cursus Honorum se haría necesario primero haber oficiado como Edil antes de poder ser elegidos como Pretores. Los beneficios de haber accedido a la Pretoría eran cuantiosos y deseables por todo romano en búsqueda de una brillante carrera política. Primeramente el prestigio obtenido y el agregado requerido al Cursus Honorum eran unas de las principales razones por las que los aspirantes a las altas esferas del Gobierno Romano pelearan por el cargo. Era normal que un Pretor al terminar su período se dirigiera a una provincia como gobernante con el título de Propretor o Procónsul. La distinción social a simple vista era notable ya que se le permitía vestir la toga pretexta, señalando así su condición de magistrado ante la sociedad. No solo en adornos y condecoraciones un Pretor gozaba de distinciones. Sino que también su seguridda personal era incrementada al ser escoltado por dos Lictores. De todas maneras es algo lógico tal escolta no sólo en el presente sino en todas las épocas los impartidores de justicia eran el blanco por excelencia agitadores y de personas rencorosas u ofendidas por algún fallo.Sabemos, además, que no era algo fuera de lo común el que cuando un Pretor oficiaba como comandante de las tropas éste administrara el botín del asedio. Sin embargo muchas veces los prolongados meses de espera para lograr el exito del asedio llevaban a que se produzca un cambio de Pretores en el ínterin. En tal caso el botín era dividido entre el entrante y el saliente. Polibio de Megalópolis en su magnánima obra Historia Universal bajo la República Romana, más exactamente en el primer tomo, nos entrega un vivo recuento de una de éstas situaciones:


Ya se encontraban los midionios en un estado deplorable, y esperaban de día en día su rendición, cuando el pretor anterior, a la vista de aproximarse el tiempo de las elecciones y ser forzoso el nombramiento de otro, dirigiendo la palabra a los etolios, les dijo: que supuesto que él había sufrido las incomodidades y peligros del cerco, era también razonable que, tomada la ciudad, se le confiase la administración del botín y la inscripción de las armas. Algunos, principalmente aquellos que aspiraban al mismo cargo, se opusieron a la petición y exhortaron a las tropas a que no diesen su voto antes de tiempo, sino que lo dejasen indeciso para quien la fortuna quisiese dispensar esta gloria. Por fin llegaron al acuerdo de que el nuevo pretor que tomase la ciudad repartiría con su predecesor la administración del botín y la inscripción de las armas.


Tareas:

Si tenemos en cuenta el significado etimológico de la palabra Pretor "el hombre que va antes que los otros" podremos entender que su designación estaba directamente ligada a la Ley y la Justicia misma -aunque muy posiblemente haga más referencia a sus tareas como Generales que a las de jueces-. El Pretor era el encargado de la administración de la Justicia, asegurando que todas las Leyes Romanas fueran obedecidas y cumplidas. También poseían el Imperivm, es decir el poder de mando, cuando los Cónsules no se encontraban en Roma. Sin embargo siempre se mantenían bajo el margen de instrucciones dejadas por el Cónsul y respetando el poder éstos ante todo, ya que eran los verdaderos gobernantes y el Pretor sólo un suplente o asistente. En varias oportunidades -aunque no así en sus primeros tiempos sino ya cuando el número de Pretores era elevado- algunos debieron ocuparse de tareas extraordinarias, como por ejemplo la inspección del gasto de recursos, etc. Tampoco era extraño que un Pretor comandara una legión de la ciudad si la situación lo ameritaba.Como dijimos en la sección anterior para el año 242 -o muy posiblemente 246- un segundo Pretor es introducido y se da una reestructuración importante. Este nuevo Pretor pasa a denominarse Praetor peregrinus y su tarea era la administrar Justicia entre litigios entre peregrinis -es decir extranjeros o viajeros- y peregrinis o entre peregrinis y Ciudadanos Romanos. También éste nuevo Pretor podía salir de la ciudad y viajar por Italia cuando un problema de gran envergadura así lo requería. El Pretor original, es decir el que ya se encontraba anteriormente, pasa a ser denominado Praetor urbanus -o Praetor urbis- quedando fijo en Roma. Era ciertamente el jefe de ésta magistratura para la administración de justicia. Como su nombre lo indica estaba directamente ligado a la ciudad, razón por la cual no podía ausentarse de ésta por un lapso superior a los 10 días, y en si tenía mucha importancia a nivel político ya que era el encargado de presidir las cortes especiales que juzgarían a gobernantes por casos de corrupción o traición. Entre sus tareas además estaba la de llevar el Ludi Apollinares -Ritual instaurado luego de la Segunda Guerra Púnica donde se buscaba el favor y protección del Dios Apolo ofreciéndole sacrificios y ceremonias-. Par concretar dicha tarea el Pretor urbano recibía una suma de dinero del Estado, la cual debería administrar e invertir para asegurarse de que el Ludi Apollinares se concretara exitosamente. Ambos Pretores tenían Jurisdictio -podían administrar Justicia- y el Jus Edicendi que era el poder que les permitía crear edictos.Cuando se encontraban ante un crimen no era el Pretor mismo el que investigaba los hechos de la disputa sino que éste nombraba uno o más Judex que se encargarían de ésta tarea siguiendo las instrucciones dadas por el Pretor con anterioridad. Cuando el caso en cuestión lo ameritaba, que era de importancia o de necesidad urgente, se daba un Interdictum, es decir que el Pretor en persona se encargaba de presidir el caso.Cundo un Pretor era enviado a gobernar una provincia se denominaba provinciae consulares, y su poder era similar, generalmente, al poder que un Cónsul podía tener en la capital, solo que limitado a la provincia en cuestión. Esto se daba mayormente en territorios hostiles o que ofrecían una fuerte resistencia a la asimilación Romana. No obstante, como ocurrió con gran cantidad de magistraturas Republicanas, el prestigio de la Pretoria, así como sus tareas, disminuyen en la época Imperial. eventualmente su poder decrece al punto que en la época tardía del Imperio solo había un Pretor y su función era simplemente la de encargarse de ofrecer los juegos, literalmente vemos como una de las más importantes magistraturas de la Era Republicana termina teniendo menos importancia que la de un Edil. Esto se contrasta si observamos que en un principio, bajo Augusto, las tareas de carácter judicial de los Ediles fueron transferidas a los Pretores.


Cantidad de pretores:


Como hemos visto en éste artículo en un principio un solo Pretor ocupaba el cargo y luego en el 242 aC un segundo Pretor es agregado a la magistratura. Dicho agregado no sería un hecho aislado y el número de Pretores crecería junto con Roma. En el año 227 aC dos nuevos Pretores son agregados a los ya existentes elevando el número a cuatro, dada la necesidad de mayor control institucional en importantes anexiones territoriales. Estos nuevos integrantes de la magistratura quedan responsables de la administración de las provincias de Sicilia y Sardinia. Un nuevo agregado se da en el 197 aC cuando nuevamente dos Pretores son puestos para administrar las dos regiones más importantes de Hispania. Volvemos a ver un incremento en plena época de Crisis Republicana, y como en toda crisis los excesos se hacen evidentes. El agregado de Pretores se hace rutina, logrando así que el incremento de éstos magistrados resulte siendo constantemente. Observamos que Sula incrementa el número de Pretores a ocho. De los cuales dos permanecerían en Roma y el resto se dedica a viajar por los territorios Romanos resolviendo circunstancias importantes que los requerían, además también atienden a cortes especiales. César aumenta este número a doce. Con el Imperio el número de Pretores fluctuaba de diez a dieciocho. En la época tardía del Imperio, como hemos leído, sólo un Pretor de reducidas obligaciones ocuparía el cargo.


Curiosidades:

La Guardia Pretoriana, obtiene su nombre del Pretor mismo. En los tiempos en los que el Pretor era un General en Jefe del Ejército Romano su campamento en el campo de batalla era denominado El Pretorio -Praetorium-. Debido a que los mejores soldados del ejército eran seleccionados para resguardarlo, es así que éste nombre se asocia a la élite militar Romana. Razón suficiente como para nombrar a la guardia de élite bajo ésta particular denominación.


Articulo editado en IMPERIVM ROMANVM

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